Hoy cuando pasaba por el centro de mi ciudad, presencié una escena que me conmovió al ver como los vendedores ambulantes eran perseguidos por agentes de policía.
La forma de actuar de los policías, evidenciaba que para ellos los vendedores ambulantes no eran más que unos criminales que debían ser desalojados de las calles.
Yo en cambio veía unos seres humanos atemorizados por la persecución, tratando desesperadamente de evitar que le decomisaran todo su patrimonio y medio de vida.
Mirar la cara de un vendedor ambulantes mientas se esfuerza para vender algo y mas para evitar ser arrestado y que le apliquen “extinción de dominio” sobre su mercancía, que es todo lo que poseen, es una escena triste y conmovedora.
Seguramente quienes toman las decisiones, desde sus cómodas e inaccesibles oficinas y desde sus lujosos carros con vidrios polarizados, nunca tienen la oportunidad de ver la realidad de una persona que lucha por subsistir mientas se le trata como delincuente. La indiferencia y desidia total no le permite ver las necesidades de quien mandan a perseguir y expulsar de las calles.
Si bien para muchos los vendedores ambulantes son un problema, la solución no es privarlos de su única forma de subsistencia, es como aplicar lo dicho por algún personaje cuando en un grafiti invitó a luchar contra la pobreza matando a un pobre.
Es eso mismo lo que se ha querido hacer con los vendedores ambulantes; eliminarlos antes que ofrecerles alternativas de subsistencia.
No sé cómo alguien puede tomar la decisión de quitarle a una persona toda oportunidad de al menos alimentarse…
